C/ Santa Hortensia, 14 - MADRID 28002

Todos los conciertos comienzan a las 22:00 h.
Entrada: 7 euros con refresco o cerveza.


DATOS DEL ARTISTA O GRUPO

PANDEMOLDIUM

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Pandemoldium nace allá por el 1998 como la unión entre dos actores-músicos y un trabajador social-músico con la única motivación de pasar buenos ratos contando historias de la calle, ironizándolas, retorciéndolas y musicalizándolas. La cosa fue creciendo con los años, los años les volvieron más canallas y así desde un inicio a lo plastautor fueron indagando en nuevas formas de show, cabaret y una interacción directa con el público hasta lograr el espectáculo del que hoy disfrutan. Y digo disfrutan porque si algo es Pandemoldium es una panda de individuos que se lo pasan teta en el escenario, cantando y contando sus historias, haciendo que la gente juegue y cante con ellos (aunque no se sepan la letra), riéndose de la vida y de ellos mismos, entregándose en cada nota como si fuera la última, son esponjosos, mohosos pero tiernos. Su imaginería esta llena de borrachos reptiles de bares inmundos, de Pepitos Grillos sin conciencia, de misses y miserables, de adolescentes con carnés falsos, de perdedores y yonkis con estrella, azafatas de bajos vuelos, de “krispis-con-setas”, de gente que hace de sus corazones ceniceros donde apagan cada uno de sus sueños, de tiranos y buscadores de imposibles. Son irónicos, tiernos, ambiguos y tienen muy poquita vergüenza.

Las rebanadas integrantes e integrales del formato esponjoso de los “Moldium” son:

Enricoquicoquico, luciendo corbata de lentejuelas, con su guitarra por bandera, su voz y su descaro, cofundador de Pandemoldium.

Rubencito Patatafrita, con sus perlas, maquillaje, sus pianos y sin vergüenza, cofundador de esta locura.

Javier Ciruelas, aporreando sus cajitas con una piña en la cabeza, dueño de ese estilo inconfundible que hace de él el mejor batería que jamás tuvieron estos chicos.

Dani Escarabajo, sosteniendo el desmadre desde el bajo y siempre arriba, ayudando al rico tueste del cuarteto levadura, apoyando como nadie con su bajo-cereal.

Y recién aterrizada en las suaves estepas del Pan de Molde, Fernandarrabalera, dándole al acordeón en un arrebato tanguero y de “polka chúngara”, como sólo ella puede hacer.

Pasen y vean, volverán a sus casas con alguna neurona menos y unas cuantas carcajadas más, con olorcillo a pan tostado, así, al rico tueste, y con esto y un bizcocho…