Madrid Popfest 2013

26 marzo 2013 | Por | Categorías: Bla Bla Bla

Aunque pocas veces, cuando no ninguna, hemos hablado por aquí del Madrid Popfest, lo cierto es que la celebración de único Popfest nacional es una cita fija en nuestro calendario año tras año. En nuestro caso los motivos para acudir a este pequeño festival son diversos, obviamente lo musical prima, o debiera hacerlo, sobre todas las cosas, pero la oportunidad de ver a amigos fieles asistentes o incluso organizadores  de este festival es un gancho importante, por no hablar de que a poco que el cartel acompañe la asistencia al Madrid Popfest va a ser siempre obligada por apoyar a una iniciativa que conocida desde su génesis nos parece de lo más meritoria.

Esta vez llegábamos al festival sin la lección aprendida, una combinación de exceso de trabajo y un franco desinterés por parte del cartel (el nacional, no lo vamos a ocultar) hizo que nos replanteáramos nuestra asistencia al Madrid Popfest, decidiendo plantarnos en los conciertos de aquellos grupos que no nos motivaban especialmente sin apenas haberles escuchado. Visto que congraciarse con la música de algunos de ellos nos iba a resultar poco menos que imposible, optamos por dejarnos llevar, asistiendo a los conciertos de esas bandas sin conocer de memoria sus canciones, para ver si el efecto del directo nos hacía cambiar de opinión, algo que en más de una ocasión nos ha sucedido…

Como viene siendo habitual, faltamos a la primera jornada del festival, algo que tampoco nos importaba ya que de las tres bandas que inauguraban los conciertos del Madrid Popfest tan solo los finlandeses Burning Hearts son santo de nuestra devoción. Así pues nos centraremos directamente en lo acaecido durante la jornada del viernes, un día cuyos conciertos eran abiertos por Computadora, una banda toledada (o eso entendimos) cuyo sonido difería bastante de lo escuchado hasta el momento en las distintas ediciones del Madrid Popfest celebradas hasta la fecha. Lo de Computadora podríamos decir que fue la primera sorpresa del festival, el buen sonido de la sala Clamores ayudó, todo hay que decirlo, pero la banda firmó una actuación contundente que realzo, entre otros, los temas contenidos en su 10” de debut Megalópolis. La sensación generalizada, al menos entre aquellos más experimentados, fue de satisfacción ante una banda que maneja una serie de referencias atípicas hasta ahora en el Pop nacional, poniendo el acento en sonidos ciertamente oscuros (a nosotros nos vino Factory a la mente) que para algunos podrían haber tenido cabida en catálogos de sellos como Capture Tracks. Nuestra impresión fue la de asistir a un concierto más que disfrutable, puede que la música de Computadora no sea lo que nos pide el cuerpo en este momento, pero como apertura de festival pusieron el listón francamente alto.

A continuación llegaba el turno para la banda de Elefant (al menos lo han sido en su debut discográfico) Los Bonsáis. A priori la cosa pintaba realmente mal, tiempo atrás habíamos tenido la oportunidad de verles en directo en Santiago de Compostela y su concierto nos pareció francamente decepcionante. Al igual que la banda que les había precedido, Los Bonsáis contaron con la fortuna de (y esto es norma en Clamores) tener un buen sonido, algo que hizo que pronto nos diéramos cuenta de que el concierto que le habíamos visto con anterioridad no era una prueba real para valorarles. En Clamores hicieron un concierto…entendemos que un buen concierto…para ellos, es decir, aquellos que sean seguidores de Los Bonsáis probablemente disfrutaran con el directo, pero el hecho cierto es que pese a mejorar nuestra opinión sobre el directo del grupo tenemos claro que es una banda que no nos aporta nada. Todas las referencias que manejan nos son muy cercanas, pero su música no nos llega lo más mínimo, así pues…

Lo de Los Lagos de Hinault (o más bien lo nuestro) no tiene nombre, llegamos al Madrid Popfest absolutamente confundidos y pensando que se trataba de otro grupo…las primeras notas de sus canciones nos sacaron del error e hicieron que nuestros ojos se abrieran como platos al escuchar sus maravillosas letras. No se puede decir que el directo de Los Lagos de Hinault sea determinante para hacerse seguidor de los madrileños, sobre el escenario, pese a la corrección, nos pareció que se echaba en falta algo de cohesión en el sonido, pero en cualquier caso con un grupo como éste todo pasa a un segundo plano en el momento que prestas atención al significado de sus canciones. Decir que salimos del concierto encantados es poco, acabamos contentos y felices por haber (re)descubierto una banda que desde esa noche se ha convertido en absoluta favorita nuestra.

Durante la noche del viernes tan sólo íbamos a tener oportunidad de escuchar dos bandas foráneas, los primeros eran The Rosie Taylor Project. Sería difícil dudar del valor de la música de los de Leeds, sus canciones, especialmente los ambientes que son capaces de crear, tienen la capacidad adueñarse del oyente gracias a una placidez desacostumbrada y aquellos que nos conozcan sabrán que nos gustan más las trometas que a un niño los caramelos, pero The Rosie Taylor Project no eran la banda adecuada para la noche, menos aún después de Los Lagos de Hinault. De este modo pronto pasamos de situarnos en segunda o tercera fila de su actuación a retirarnos a seguir el concierto en la distancia mientras disfrutábamos de una cerveza. Ojo, no reprochamos ni criticamos nada de la actuación del grupo, pero no era el momento, en absoluto…

A Northern Portrait entendemos que no hay que presentárselos a quien esté leyendo estas líneas, los daneses siguen a pies juntillas las enseñanzas de los Smiths. Su Pop hipermelódico es realmente bonito, sus melodías brillantes y sus letras en absoluto mediocres. Sus conciertos siempre suenan fantásticos y resulta complicado no quedar satisfecho con ellos, claro que también resulta difícil apasionarse en el cara a cara. Por supuesto que esta es una opinión que la mayoría de los asistentes al Madrid Popfest no compartirá dado el ambiente que se vivió durante la actuación de Northern Portrait, pero al igual que a The Rosie Taylor Project esta es otra banda que disfrutamos más en disco, lo cual no significa que no nos gustara el concierto ya que con el repertorio que se manejan resulta difícil que lo suyo quede por debajo del notable. Extremadamente agradables, pero no emocionantes.

A continuación La Nadadora Djs montaron el espectáculo con su música y coreografías, comenzaron con Parade, una de nuestras debilidades, y salvo por alguna que otra boutade marca de la casa, hay que decir que lograron hacer disfrutar a buena parte del numeroso público asistente a su sesión. Lástima que el madrugón y las pocas horas de sueño nos impidieran unirnos a la fiesta, bajando a la pista de baile en no todas las ocasiones que lo que sonaba requería.

La jornada del sábado era a priori nuestra favorita, después de casi veinte años escuchando a The Haywains por fin íbamos a tener la oportunidad de disfrutar de una banda primorial para nosotros en lo que refiere a verdadero Indie Pop. Pero no nos adelantemos, nada más llegar a la sala nos encontramos con Zipper sobre el escenario con una mini actuación que en principio no nos constaba. De Zipper se podrá decir que gustan más o menos, pero son de esas bandas que en directo no fallan, no vamos a ser unos bellacos y decir que la suya nos pareció una estupenda actuación, llegamos tarde y la mayor parte del tiempo estuvimos con los saludos de rigor, pero ello no quita para que también les prestáramos atención en alguna canción y nos gustara lo que vimos, de hecho casi más que en otras ocasiones, lo cual demuestra que la experiencia y buen hacer no está reñida con el Indie (power) Pop.

Poco podemos decir de Prisma en Llamas, por mucho que nos fueron recomendados practican una música que no es la nuestra, así pues contemplamos su directo en la distancia mientras esperábamos la llegada de esa incógnita que representaban los suecos Alpaca Sports. Si antes aludíamos a la sorpresa cuando recordábamos la actuación de Los Lagos de Hinault, lo de Alpaca Sports fue un verdadero flechazo emocional. Descubrir a un grupo sueco sobre el escenario siempre conlleva riesgo, con demasiada frecuencia la decepción asoma, pero Alpaca Sports nos transportaron (a los que fuimos capaces de realizar el viaje por edad y experiencia) exactamente veinte años atrás, justo al momento en que los primeros grupos suecos de Indie Pop empezaban a llegar a nuestras tierras gracias a sellos como Marsh Marigold Records, no en vano Alpaca Sports en absoluto hubieran desentonado en aquella preciosa serie de Cd’s de 3” que el sello alemán publicó en los primeros 90’s. Sobre el escenario la pareja (más uno) ejecutó un concierto delicioso que contó desde un principio con la complicidad y entusiasmo del público presente. La única pega que le pondríamos al grupo es que esa influencia tan acusada de Club 8 que tiene puede ser precisamente su perdición, ya que su actitud imita en exceso a la que aquellos y por el camino de una futura madurez pueden dejarse olvidada la frescura y sencillez de sus inicios.

Y llegó el momento, The Haywains subían al escenario para cumplir la ilusión de muchos que en su día no pudimos verles. Cualquier regreso de este tipo tiene sus riesgos, resulta complicado adivinar en qué condiciones volverá una banda quince o veinte años después de su disolución. Especialmente con The Haywains el regreso no acaba de ser entendido por algunos de nosotros, ya que aunque la memoria es frágil todavía recordábamos que una de las razones principales aducidas por la banda para dejar de actuar fue que ya no se sentían cómodos cantando ciertas letras, se habían hecho mayores para ellas…y el transcurso de los años en teoría no debiera más que haber empeorado esto. A estas alturas ya poco importa el motivo por el que en su día decidieron cesar su actividad, ni siquiera el motivo para el actual (y efímero, tememos) comeback, The Haywains bordaron en Madrid Popfest el mejor de los conciertos que cualquier fan pudiera imaginar, repleto de los clásicos del repertorio de la banda e interpretado con entusiasmo por un grupo que difícilmente había estado con anterioridad frente a una audiencia tan entregada. Sin lugar para la nostalgia el grupo demostró que el Indie Pop más…llamémosle naif, en absoluto tiene por qué ser interpretado de una manera pusilánime, tropezándonos con una actuación francamente decidida para lo que cabía imaginar y logrando meterse al público en el bolsillo, Don’t Stop Indie Pop!!

Ya casi para cerrar el festival se subieron al escenario Wake the President. No lo tenían fácil después de la actuación de los veteranos Haywains pero…¿acaso un grupo joven no debería de zamparse a unos viejunos como los Haywains en un abrir y cerrar de ojos? Pues no, Wake the President dejaron indiferentes a una parte de la audiencia gracias a hacer justo lo contrario que la banda que les había precedido, siendo distantes, con falta de chispa, sosos en definitiva…concierto no precisamente para ser recordado.
Cabeza de cartel y cierre para unos (todavía) jovencísimos This Many Boyfriends. Ya los habíamos visto y mucho habían cambiado o nos prometíamos un concierto en la más pura tradición hooligan, no defraudaron y el grupo la lió de principio a fin de actuación, reivindicando, quizás con excesos propios de su ímpetu, una forma de hacer Pop que siempre debería de tener su hueco. Absolutamente deudores de sus mitos, haciendo referencia a Pastels, Beat Happening y dedicando su Nuber One a The Haywains, su actuación fue una deliciosa y caótica fiesta que supuso el broche perfecto para el Madrid Popfest 2013. Grupos como This Many Boyfriends suelen carecer de la constancia necesaria para que sus carreras se prolonguen demasiado en el tiempo, pero lo cierto es que si uno brilla con la fuerza que lo hacen ellos, resulta imposible ser eterno…ni falta que hace.

Al final de un festival, especialmente si éste ha estado bien, siempre queda la satisfacción por los momentos pasados, es por ello que normalmente la última sesión de Dj suele ser la que se disfruta con mayor intensidad y las Cattering Djs pusieron todo de su parte para que esta costumbre siguiera cumpliéndose, y a fe que lo consiguieron, haciéndonos bailar hasta la hora de cierre y más allá con James, The Go-Betweens, Trash Can Sinatras, Beat Happening y una lista interminable de temas de esos que te hacen bailar sin descanso, enhorabuena.

No queremos cerrar esta revisión sobre el Madrid Popfest 2013 sin dar nuestra opinión sobre una de las múltiples conversaciones mantenidas a lo largo del fin de semana. El conocer a un buen número de asistentes y organizadores del festival da para enterarse, entre otras cosas, del nombre de algunas bandas que han quedado fuera del Popfest pese a haberse ofrecido. Por aquí creemos que la organización del festival es sobresaliente y no es raro leer y escuchar lo bien que hablan del Popfest casi todos los grupos que pasan por él, de este modo es lógico que cada año se ofrezcan para tocar más y probablemente mejores grupos. No somos quién para juzgar si éste o aquel grupo hubiera sido mejor o peor que alguno de los que ha tocado este año, el cartel era el que era y cada uno es muy libre de acudir o faltar al festival, ahora bien, respecto a que uno de los motivos para rechazar la presencia de algún grupo veterano sea “que hay que traer grupos para los jóvenes” nos parece una tontería de grado sumo. En primer lugar porque todo el que es joven alguna vez dejará de serlo, en segundo lugar porque buena parte de los asistentes al Popfest ya no son veinteañeros, incluso difícilmente pasan por treintañeros…y en tercer y más importante lugar, porque negarse la posibilidad única de traer a un grupo que probablemente nunca más volverá a ofrecerse o tocar en directo y que bien podrían firmar un concierto excelente, es un error. Y en este caso no me viene a la memoria un grupo especialmente veterano, si no cierto grupo irlandés que solo publicó un maravilloso disco y que el pasado verano volvió para tocar en Indietracks. No es cuestión de establecer cuotas, pero en ningún sentido, y desde luego ya se están estableciendo cuando un par de grupos que no son rabiosamente actuales ya son considerados una concesión excesiva al pasado dentro de un cartel. Si se prima cualquier cosa que no sea la calidad mal vamos…

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