HELP STAMP OUT LONELINESS
s/t (2011)

10 Agosto 2011 | Por | Categorías: 00's, Discos

Dicen que el buen vino gana con el tiempo, también que el tiempo da o quita la razón, incluso que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Parece ser que en la vida al final todo reside en esperar, dejar que pasen los días, una manera bastante aburrida de averiguar la verdad, nos parece a nosotros. Lo nuestro, al menos en parte, es la música, no entendemos de vinos, ni somos capaces de esperar a que el tiempo ubique cada cosa en su lugar, pero después de tantos años (vaya, al final el tiempo sí va a ser la clave) hemos aprendido apreciar la música de una manera paciente, a sabiendas de que un disco, una canción, necesita de un cierto periodo de reposo que haga aflorar unas propiedades que en primera instancia se nos pasaron por alto, vaya, justo lo mismo que sucede con ese vino que tanto nos gusta aunque no sabríamos explicar el motivo.

Help Stamp Out Loneliness han necesitado de unos cuantos años para desarrollar todo su potencial, recordamos perfectamente nuestro primer contacto con la banda británica (de Manchester, para más detalle), fue allá por la primavera de 2009, aunque su verdadero descubrimiento sería un par de meses más tarde, con ocasión de nuestra primera asistencia a Indietracks, donde HSOL protagonizaron uno de los mejores conciertos de aquella soberbia edición, regresando a España con los dos 7” y la maqueta del grupo bajo el brazo. Aquellas canciones sonaron sin descanso en los meses sucesivos, la banda, cuyo germen provenía de ese espejismo Indie Pop llamado Language of Flowers, estaba dotada de buena parte de las cualidades necesarias para triunfar. Su estilo de Indie Pop decididamente alejado del revisionismo C-86 les confería una personalidad propia que imposibilitaba confundirles con sus compañeros de generación, al contrario que muchos de aquellos, HSOL no apostaban por la distorsión ni por la anorexia instrumental, las dos corrientes más extendidas en el Indie Pop de los últimos años. Su música seguía inspirada en los años 80’s, pero lo hacía de una manera mucho más amplia que la mayoría de sus bandas contemporáneas, abrazando el Indie Pop más clásico, sí, pero también viéndose seducidos por el romanticismo de los primeros años de aquella década. Claro que muy al contrario de lo que sucedía entonces los de Manchester imprimían a sus canciones un ritmo e intensidad desconocido.

Con todo esto podríamos pensar que desde el preciso momento de su descubrimiento, HSOL pasaron a ser favoritos, sin embargo había algo que impedía que esto sucediera, sentíamos como si esos dos 7” fueran una especie de corsé que oprimía a la banda en múltiples sentidos. Por una parte, y aún siendo auténticos devotos del formato, quedaba patente que un espacio tan limitado como el de un reducido vinilo de 7” le quedaba pequeño al grupo, que parecía (más aún después de haberles visto en directo) un grupo preparado para un Lp, donde con calma podría dar rienda suelta a un estilo que parecía requerir un desarrollo extendido de su idea del Pop, por otro lado su música necesitaba de una producción más ambiciosa (y probablemente cara), que sacara todo el partido al profundo trabajo que se intuía detrás de cada una de las composiciones de HSOL.

Mientras nosotros le dábamos vueltas a todos estos temas, la banda despareció por espacio de casi dos años para ir dándole forma a lo que sería un primer Lp que ha visto la luz recientemente. Help Stamp Out Loneliness (el disco, publicado por Papillons Noirs y WIAIWYA) presenta ante nosotros doce cortes, diez inéditos y dos antiguos temas (pertenecientes a las caras b de los dos 7” de la banda) regrabados para la ocasión. Nuestra recepción de este nuevo disco fue tibia, no lo negamos, dos años es demasiado tiempo en el actual panorama del Indie Pop, un tiempo más que suficiente para que surjan y desaparezcan innumerables bandas, también suficiente para olvidar. Así pues el reencuentro con HSOL fue algo difícil, metidos en la vorágine de escuchas de Indietracks, donde este año ellos ocuparían su tiempo en el escenario principal del festival, la escucha paciente de este primer Lp era difícil. No es de extrañar que de esta manera tuviéramos la impresión de encontrarnos con un trabajo con grandísimas canciones…pero también repleto de altibajos, marchando a verles en directo con esta impresión y volviendo de Inglaterra con su disco bajo el brazo para por fin poder escucharlo pacientemente, sin las prisas anteriores.

Enseguida hablaremos de las canciones presentes en Help Stamp Out Loneliness, pero antes nos gustaría despejar la incógnita sobre si nuestro primer contacto con el disco fue acertado. No, en absoluto lo fue, en realidad hacía tiempo que no juzgábamos tan mal un disco como nos ha sucedido con este debut. La sensación de indiferencia que nos invadía en las primeras escuchas del disco ha mutado en verdadero entusiasmo, incluso en el convencimiento de estar ante uno de esos Lp’s que aparecerán en todas esas listas en las que se resume el año. Dicho esto, comencemos con la escucha del mismo y qué mejor que hacerlo comenzando por el principio, con una Cottonopolis + Promises que tarda en arrancar, entreteniéndose en los ruidos cotidianos de una estación de ferrocarril, pero que cuando comienza lo hace llamándo nuestra atención con un precioso teclado que da paso a D. Lucille Campbell, una de las voces más personales del Indie Pop actual. Cottonopolis + Promises se muestre dulce y reposada, rica en arreglos y detalles, con un ritmo incesante…pero por encima de todo está la voz de Lucille. Hay quién la ha emparentado con la de Nico, lo cual hundiría cualquiera, ya que es una comparación que difícilmente se puede soportar, sin embargo hemos de decir que ahí está el parecido. Ver a Lucille sobre el escenario impacta, distante, gélida, con una estética siempre sobresaliente…pero aquí hay algo más, hay una voz profunda, grave, pero llena de matices y capaz de moverse en distintos registros, todo un descubriento para el que todavía no haya escuchado a la banda. Angelyne se inicia de modo plácido, las voces femeninas del grupo se emplean a fondo con sus lalala, dando de paso de nuevo a Lucille mientras nos movemos en un estupendo ritmo de reminiscencias country, si la anterior canción nos había convencido, con Angelyne comenzamos a preguntarnos si todo el disco se sucederá así de bien. No hay duda con Record Shop, ya la conocíamos por ser la cara b del 7” Torvill & Dean, y tenemos claro que es una de las piezas más rotundas del repertorio pasado del grupo gracias a su continuo crescendo.

The Ghost With a Hammer In His Hand suena absolutamente ochentera, recordándonos todas esas bandas que hace treinta años utilizaron con profusión los sintetizadores. Lucille se encuentra continuamente respaldada por unos coros femeninos, el ritmo incita al baile y nos olvidamos de esas primeras referencias del C-86 para recordar los primeros años de la década de los 80’s. Biergarten y Palma Violence son dos medios tiempos perfectamente resueltos para seguir con el disfrute de la escucha, mientras que My Window vuelve a marcar uno de los puntos álgidos del Lp, gracias en buena parte al trabajo a la guitarra de Bentley Cooke (compositor de todos los temas de la banda). Me, Sola & C es uno de esos temas que parece estar hecho para lucimiento de Lucille y Cellophane es la segunda vieja conocida del álbum, en esta ocasión por haber estado presente en la cara b del 7” Pacific Trash Vortex. En este momento encaramos la recta final del Lp, restando tres temas para su conclusión; S*W*I*M posee la atmósfera más etérea del conjunto, Tracy Tracy es la balada de Help Stamp Out Loneliness y Split Infinitives es un excesivo final que se alarga hasta más de siete minutos de duración…que en todo momento mantienen la intensidad necesaria para que no sintamos la tentación de interrumpir su escucha.

Tal y como sospechábamos, HSOL se encontraban perfectamente preparados para dar el salto al formato largo, estamos ante un brillante primer Lp que, no obstante, tiene un pequeño defecto, y es el de haber ubicado sus cuatro cinco temas más inmediatos (que no mejores) al inicio del disco, con lo que a veces se puede tener la sensación de que el disco va de más a menos, una sensación de la que sólo nos desprenderemos con las sucesivas escuchas del disco. Como el vino, HSOL mejoran con el tiempo, aunque desde el primer sorbo quedaremos encantados con ellos.

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