TWIG
Ciao Ciao Bomb/Wentworth 7″ (2008)

7 septiembre 2008 | Por | Categorías: 00's, Formato Pequeño, Pop Nórdico

Después de año y medio esforzándose por dar a conocer con sus pequeños cdr’s nuevos nombres del panorama Indie Pop mundial, Cloudberry Records se decide a dar el salto al formato 7”. Quizás el más propicio para las músicas que el pequeño sello estadounidense ha ido repasando en su corta pero intensa trayectoria. Y lo hace con la que también es la primera referencia oficial (obviando cdr’s que, con independencia de su contenido, no dejan de ser artefactos de valor más que discutible) del grupo sueco Twig.

Por ser ésta la primera referencia de Cloudberry, para más de uno su bautismo discográfico, y por determinadas circunstancias que rodean a los 7” publicados hasta ahora por el sello, resulta imprescindible no detenernos únicamente en la música aquí contenida. El motivo de esta reflexión no es otro que lo que el comprador de este disco se encuentra al empezar a curiosear en su flamante adquisición; encontramos aquí un trozo del pasado, un homenaje descarado al que muchos sitúan como el principal sello discográfico de la independencia británica de finales de los 80’s, Sarah Records. Para aquellos que en su día no fueran fieles devotos del sello de Bristol, o que no posean ninguna de las referencias en 7” del aquel sello, encontrarán en esta primera referencia de Cloudberry una presentación de altura, desacostumbrada en nuestros días. Un bonito diseño gráfico rematado en su contraportada con las letras de las dos canciones aquí contenidas, pero además podrán extraer del interior de la carpeta una pequeña hojita con un catálogo actualizado del sello, más unas líneas impresas a cargo de su responsable. En realidad todo esto resulta a priori un valor añadido para la compra de este disco…….o no, porque vista la jugada con cierta perspectiva el efecto puede ser contraproducente, principalmente para aquellos compradores más veteranos que verán un homenaje exagerado al sello de Bristol, quizás no haya nada peor que mitificar las cosas, y Cloudberry consciente o inconscientemente entra en un juego que puede llevar a más de uno a comparar ambos sellos, ejercicio del que difícilmente saldrá bien parado Cloudberry. Lo cierto es que hasta el bienintencionado se verá tentado a sonreír con cierta socarronería ante la contemplación de la dichosa hojita interior, y temo que algunos no encontrarán en el texto impreso en ella nada a la altura de Sarah Records. Es de suponer que esta posibilidad habrá sido barajada por Roque, responsable de este sello estadounidense, antes de decidir el concepto definitivo de estos pequeños vinilos.

Centrándonos en la cuestión musical, que debiendo ser siempre nuestra prioridad esta vez casi pasa a segundo plano, prácticamente diríamos lo mismo para la música que para el diseño de este disco. Y no es que las canciones de Twig nos recuerden a ninguna banda de Sarah Recods, cosa que en absoluto sucede, pero en pleno 2008 resulta extraño enfrentarnos a una nueva banda que siga tan a pies juntillas la escuela que Orange Juice y The Smiths crearon. Twig pueden adscribirse rápidamente como último vagón (por orden de llegada, que no por su calidad) de ese largo convoy de émulos de dos de los grandes grupos de los 80’s. Ciao Ciao Bomb y Wentworth son genuino jangle pop, tan puro resulta que a nadie sorprendería descubrir que la fecha de producción de este disco se remontase veinte años atrás. Ciao Ciao Bomb se muestra cargada de romanticismo y melodía, recordándonos poderosamente en su voz a los geniales One Thousand Violins, mientras que Wentworth su cantante se decanta definitivamente por esa mixtura entre Edwin Collins y Morrissey, saliendo victorioso en esta ocasión el segundo.

Quizás no es el de Twig el disco más apropiado para iniciar la andadura de Cloudberry Records. Estamos ante un 7” realmente meritorio, con dos buenas canciones que harán disfrutar tanto a los jóvenes amantes de las melodías y las guitarras, como a aquellos aficionados al jangle pop de los 80’s. Pero esa devoción del grupo por los sonidos añejos, junto con esa fijación de su sello por el pasado, puede pasarles factura con el fácil encasillamiento de una propuesta que con el tiempo y con prudencia puede dar mucho más (y más variado) de sí que lo demostrado con este primer paso. En cualquier caso no andamos sobrados de iniciativas como ésta, y no estaría bien que planteamientos discutibles pero poco importantes nos hicieran dejar de apoyar a un sello que esperemos nos depare muchas alegrías en un futuro cercano.

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